Define para cada dato si te amparas en consentimiento, contrato, interés legítimo u otra base permitida. Evita casillas preseleccionadas y diseña paneles de preferencias granulares. Asegura trazabilidad con sellos de tiempo y versiones del texto informativo. Explica beneficios, riesgos y opciones de revocación sin castigar al usuario que decide limitar la recolección.
Cuando el riesgo sea elevado, realiza una evaluación de impacto de protección de datos con escenarios, medidas y responsables. Mantén un registro de actividades claro que relacione entradas, modelos, fines y salidas. Revísalo al introducir nuevas fuentes, prompts o conectores. Un registro vivo acelera auditorías y te ayuda a detectar desvíos antes de que escalen.
Si usas proveedores ubicados fuera de tu jurisdicción, valida salvaguardas como cláusulas tipo, reglas corporativas vinculantes o decisiones de adecuación. Endurece la seguridad con cifrado robusto, separación de entornos, controles de acceso y monitoreo. Prueba restauraciones, simula incidentes y define tiempos de respuesta, porque la resiliencia probada pesa más que promesas genéricas.